I
¿Qué es lo esencial?
Una cobija cuando dejas abierta la ventana por la noche,
lo que hurgan los perros callejeros en la basura,
policías acosando en la esquina al que no usa cubrebocas,
mezcal para el teporocho a las siete de la mañana.
Eso lo decide cada quien.
II
No ha pasado el camión del gas.
¿Acaso es esencial bañarte con agua helada?
III
Libros que esperan, acumulando polvo y caca de mosca.
Los colocaré a un lado del vino que aún sobrevive a la ley seca,
al menos sentirán esperanza cuando vean acercarme.
Igual los seguiré ignorando.
IV
La rigidez que dura cuatro segundos, tal vez cinco.
Vencer el insomnio a como dé lugar.
V
Camino al trabajo, lo esencial es buscar un café.
Solo encuentro gestos, tan duros como el concreto de la calle que cruzan.
Hoy no hay chavales de uniforme verde y mejillas brillosas rumbo a la
escuela.
Soñar con unos burritos de machaca y que un claxon te despierte
porque cambió la luz verde.
VI
Me deshice de la televisión.
Siguen las redes sociales.
Bueno sí, un día de estos.
Un día de estos ¿okey?
VII
Nombre y número de empleado, me preguntan al llegar al trabajo. Treinta
y seis punto cinco marca el termómetro. No presento síntomas. Al chingazo. Ya
casi se acaba el gel antibacterial y el cubre bocas es una turba de gérmenes
enfiestados cada que exhalo, pero apenas lleva un par de semanas de uso, no es
momento para quejas, puede aguantar otra más. La suela de las botas están
derritiéndose de tanto cloro, pero así es el protocolo. ¿Has viajado al
extranjero últimamente? Pues no, en los últimos cuarenta y cinco años no he
viajado al extranjero. Pinche vergüenza. Que tengas bonito día.
VIII
¿Por qué el amor no tiene servicio de entrega a domicilio?
IX
En la oficina también practico la sana distancia, pero hasta pasadas las
diez de la mañana. Antes tengo que tomar un café –si se atraviesa una galleta
mejor- y ponerme al tanto de las noticias y chismes: Que si cuantos contagiados
van, que si se aplanó la curva o que ya están probando una vacuna en changos.
Lo de siempre pues, solo que hoy el café quedó muy malo.
X
Decreto que se queden en casa, menos tú. La esencialidad que le dicen.
X
Debería inventarse un coronavirus para perros, así los siete que deambulan
por el edificio, tendrían que confinarse y dejar de orinar las llantas del
auto.
XI
Una vez que pase la pandemia, todos vamos a necesitar nuevas manos.
Que sean resistentes al alcohol de preferencia.
XII
Supe por fin de alguien conocido que se contagió de coronavirus. ¿Está
bien si lo presumo en el feis?
XIII
Imaginen la vergüenza cuando el History Channel, transmita un especial
sobre la pandemia en el Mundo y vean que en México nos contagiamos gracias a
nuestro gusto por la pizza gratis.
XIV
Día treinta y cuatro de la cuarentena y aún no me deshago de las redes
sociales.
XV
Ya le dije a mi hija que no se preocupe, el coronavirus no nos va a
volver zombis.
XVI
Esto del home office nos está afectando más de la cuenta. Ahora la
coperacha para el café la hacemos entre cuatro.
XVII
Recuérdenme que para las reuniones por videoconferencia, no es necesario usar el cubre bocas, menos si ya lleva tres semanas de uso.
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