los hombres no lloran me dijeron toda la vida,
apresuro los adioses porque no quiero contagiarte.
Guardaré el desconsuelo para otra ocasión.
Quise hacerme el valiente una noche antes,
al escuchar los acordes de tu guitarra recuerdo
que tendrás que llamarme por el permiso
para salir con tus amigos. Extrañaré tu baile.
Quise hacerme el valiente pero no pude,
al despedirte dormidita zarparon lágrimas
hacia un puerto, que se ha quedado sin práctico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario