martes, 3 de noviembre de 2020

Sirena

 

«Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.»
Mario Benedetti

 

 

Se retrae lentamente la marea. Con la profusa luz alcanzas a percibir su enigmática silueta, varada y un tanto triste. En la rompiente de la ansiedad, te encuentras rogando a Neptuno que no haya salvavidas esta vez. Ya no te importa sucumbir. Te han platicado tanto sobre ella y su hipnótico arrullo.  A los viejos lobos de mar no logra enganchar pero a ti -apenas ayer eras grumete- te seduce enseguida te decides a abordarla. El miedo que sentías al iniciar la odisea ella lo transforma en deleite. Su dualidad ángel-demonio, que torna en un verdadero aposento la habitación del hotel de mala muerte donde dispensa caricias por seiscientos pesos la hora. Sorpresivamente pasas de victima a victimario y no te importa prolongar previo desembolso, un par de sesiones más. Así la aventura concluye, al menos hasta la próxima quincena, sirena de tierra.

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