Sábanas que no reflejan el deseo.
Debo renunciar a lo
inconfesable,
paredes que escurren ansias
perversas
y se ahogan en el avinagrado
néctar
¿El labial en la copa es suficiente?
¡Dímelo tú Frida!
Le rindes tributo desde el
azogue,
pero capitula ante el encaje negro
ajustado a tu contorno.
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