Luna que vuelve al umbral
para atormentar sueños.
Silencio de hojas
que dormitan y apaciguan
al ave en su nido.
Frío que transita arrebatado
y pernocta en tus pies,
rescoldos que murieron
dos noches atrás,
impregnan las sábanas
que añoran tus sudores.
Fluye la tibia sangre,
sonrisa ausente en el espejo.
Le temes al canto del gallo
Que anuncia la hora de regresar
a tu lúgubre morada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario