martes, 15 de septiembre de 2020

Me llamas papá

Me llamas papá
mientras moldeas nuevas travesuras
porque olvidaste las primeras,
ahora paredes y  demás muebles
son damnificados de tu cajita de crayones.
Me llamas papá en tanto mutas
para dejar de ser la dócil víctima.
Pocos valientes invaden tu espacio
por que terminan siendo un registro más
en la hoja de reportes
-se mezclan orgullo y bochorno-
Me llamas papá en lo que me inicias,
en el complicado arte de ceñir tus insolentes rizos
sin que medie un lloriqueo.
Me llamas papá en tanto busco
la manera de convencerte
que existen más colores que el achul
                                   y escapas,
para ir detrás del vecinito que viene a sonsacarte
y dejarme sin mi avioncito humano.
Me llamas papá y tu madre se encela,
aunque desconoce que para ti
es menos complicado lo labial que lo nasal.
A tu hermana parece no importarle,
pero disfrutaré cuando venga para acusarte
porque le robaste el maquillaje.
Me llamas papá y me ganan las prisas
para terminar este poema, que solo intenta expresar
cuanto te amo mi princesa.

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