martes, 15 de septiembre de 2020

Mi rivales son extraños

Mis rivales son extraños

 imposible competir así.

Será que convives más con ellos.

Todo el tiempo cantan,

bailan, te divierten, los sigues

embobada sobre la pantalla,

a pesar del regaño de tu madre

mientras me consuela a la distancia.

 

Mis rivales son fuertes,

pero se rinden cuando vamos al parque

y corres para ganarme el columpio,

se someten al pasearte en bicicleta

llenándonos de sol y helado de vainilla.

Son feroces rivales,

sin embargo capitulan bajo los trazos

multicolores del caballete

alquilado cualquier tarde de domingo.

Alardeo como los dejo humillados

sin esperar contrataque.

Al menos hasta terminar las pompas de jabón

mientras cuentas del uno al diez.

 

Esos rivales, aguerridos como pocos,

sucumben cuando moldeo para ti

un corazón de plastilina.

Júbilo siento por verlos vencidos

ante la humeante sopa de letras,

sometidos al fresco chapuzón

en la alberca inflable.

 

Son mis rivales,

sin embargo me uno a su bando

cuando llega la hora de dormir.

Comparto la cobija con los unicornios

para arrullarte entre nubes

con el niñito Jesús.

Tengo que claudicar unas semanas

para trazar nuevas estrategias.

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