Para Águeda de María.
Tambaleantes
con miedo a
transitar
hacia rumbos antes acechados.
Eufóricos
por sentirla plena libertad
y no depender
al fin de asideras.
Diría que hasta
gozosos,
al escapar de los
brazos de tu madre
que quisiera
poner almohadas
en cada trecho
por donde vas
escurriendo, cayendo –y viceversa- sucesivamente.
Yo quisiera
explicar el origen de toda la energía
contenida en tan pequeño cuerpo,
mientras
procuro imaginar la cara de las abuelas
celebrando tus ya anunciadas travesuras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario