La tempestad es nada.
Mojados hasta el
tuétano ligamos nuestras fuerzas
con un anhelo como pertrecho,
más letal que el fusil.
Estrella polar es tu
verbo, la promesa de buen puerto
no se refleja en la
bitácora. Ordena capitán el rumbo:
¡Hagamos Patria, a
toda máquina!
Desembarco sobre
incertidumbres, en la cercanía
el plomo enemigo hará
vacilar asmáticas voluntades,
ofrecemos los
corazones, que cien fuegos alumbren
las noches en
Sierra Maestra, rojo y verde olivo fundidos
de Santa Clara a La
Habana. El tirano no resiste.
¡Hasta la victoria siempre!
El sueño déspota se
interrumpe,
La voz guajira
aprisionada le canta a estatuas por edicto
mientras se aferra
al exilio desde la balsa. Muere el Comandante
y deja sobre la
ceniza de la zafra la utopía de tabaco y ron.
¡Bailemos guaguancó
en la Calle Ocho!
Delirio rebelde que
se extingue y solo perdura en el souvenir.
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